Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Dios: ¿Por qué estás aquí?

El Diablo: Para desafiarte.

Dios: ¿A mí? ¿Por qué?

El Diablo: Porque creo que estás equivocado.

Dios: ¿En qué?

El Diablo: En tu visión del mundo.

Dios: ¿Y cuál es tu visión?

El Diablo: Creo que el mundo es un lugar cruel y despiadado. Creo que el hombre es un ser egoísta y violento.

Dios: No estoy de acuerdo. Creo que el mundo es un lugar hermoso y lleno de potencial. Creo que el hombre es un ser bueno y compasivo.

El Diablo: Eres un ingenuo. El hombre es capaz de grandes actos de bondad, pero también de grandes actos de maldad.

Dios: Lo sé. Pero creo que la bondad siempre triunfará sobre la maldad.

El Diablo: ¿Y cómo puedes estar tan seguro?

Dios: Porque soy Dios.

El Diablo: Eso no responde a mi pregunta.

Dios: ¿Qué quieres que te diga? Que tengo un plan para el mundo? Que todo va a salir bien?

El Diablo: Sí. Eso es lo que quiero escuchar.

Dios: No puedo prometerte eso. El mundo es un lugar impredecible. Hay cosas que escapan a mi control.

El Diablo: Entonces, ¿por qué sigues luchando?

Dios: Porque creo que vale la pena. Creo que el mundo merece ser un lugar mejor.

El Diablo: Y yo creo que estás equivocado.

Dios: Entonces, ¿qué vamos a hacer?

El Diablo: Vamos a ver quién tiene razón.

Dios: De acuerdo.

Los dos seres se miran a los ojos, desafiantes.