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Había una vez una gata llamada Luna, así nombrada por sus hermosos ojos azules que brillaban como el cielo nocturno. Luna vivía en una pequeña casa en un tranquilo vecindario, donde la rutina diaria se movía al compás del reloj del sol. Sin embargo, Luna no era una gata común y corriente; tenía una fascinación especial por la televisión y la luna.

Desde que era una gatita, Luna se sentaba junto a su dueña, Laura, frente al televisor. No importaba si se trataba de un emocionante programa de naturaleza, una película de aventuras o simplemente un documental sobre peces en el océano; Luna se mantenía completamente absorbida por la pantalla. Sus ojos azules parpadeaban con cada cambio de escena, y ocasionalmente intentaba atrapar los personajes con sus patas, como si estuviera jugando con ellos.

Pero lo que más le gustaba a Luna era la noche. Cuando el sol se ocultaba y la luna aparecía en el cielo, Luna se sentaba en la ventana de su habitación y la contemplaba con devoción. Parecía que entendía la magia de la noche y la belleza de la luna. Sus ojos azules brillaban aún más intensamente bajo la luz plateada de la luna, y su pelaje blanco parecía adquirir un tono plateado.

Una noche, Luna notó algo especial. En la televisión, mostraban un documental sobre la luna. Laura estaba fascinada por la información científica y los paisajes lunares, pero Luna sintió que estaba viendo una película sobre su amiga nocturna. Se acercó a la pantalla y la tocó con su pata, como si quisiera entrar en la televisión y explorar la luna por sí misma.

Esa noche, Luna tuvo un sueño extraño y maravilloso. Se encontraba caminando por el suelo lunar, con su pelaje blanco y sus ojos azules brillando en la oscuridad. Se movía con gracia y ligereza, como si la gravedad no tuviera ningún efecto sobre ella. Descubrió cráteres y montañas, y se aventuró a explorar cada rincón del paisaje lunar.

Finalmente, llegó a un lugar especial: un lago de plata que reflejaba la luz de la luna de una manera mágica. Luna se acercó al borde del lago y vio su propio reflejo, pero algo era diferente: sus ojos azules eran aún más profundos y resplandecientes que antes. Se dio cuenta de que había encontrado la esencia de su propia belleza en ese reflejo.

Al despertar, Luna se dio cuenta de que su amor por la luna era más profundo que nunca. A partir de ese día, pasó aún más tiempo en la ventana, admirando la luna y soñando con sus aventuras lunares. Aunque seguía disfrutando de la televisión, ahora sabía que la verdadera magia estaba en el cielo nocturno y en sus propios ojos azules, que reflejaban el misterio y la belleza de la luna.

Luna, la gata de ojos azules, siguió disfrutando de sus noches en la ventana, compartiendo su amor por la luna con su dueña. Juntas, encontraron la belleza en lo simple y lo extraordinario, en la pantalla de la televisión y en el cielo estrellado, haciendo que cada noche fuera una aventura llena de asombro y amor.

2 respuestas

  1. Avatar de lapieldeeva

    La eterna magia gatuna de la Luna

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  2. Avatar de Pkmundo
    Pkmundo

    💯
    Feliz sábado 🌞

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