De ojos azules y pelaje blanco,
gata siamesa juguetona y consentida,
a su dueño sigue a todas partes
como si fuera su sombra unida.
Por el parque, por la calle,
por el jardín, por la casa,
la gata siamesa corre y juega,
sin descanso, sin parar.
Su dueño la quiere con locura
y la gata lo adora,
son una pareja inseparable
un amor que no tiene cura.
La gata siamesa es feliz
porque tiene un dueño que la ama,
y que la hace sentir especial
cada día de su vida.

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