Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

De ojos azules y pelaje blanco,

gata siamesa juguetona y consentida,

a su dueño sigue a todas partes

como si fuera su sombra unida.

Por el parque, por la calle,

por el jardín, por la casa,

la gata siamesa corre y juega,

sin descanso, sin parar.

Su dueño la quiere con locura

y la gata lo adora,

son una pareja inseparable

un amor que no tiene cura.

La gata siamesa es feliz

porque tiene un dueño que la ama,

y que la hace sentir especial

cada día de su vida.

Deja una respuesta