Me insultas
injurias dices de mi
te ríes a gusto
haciéndome sufrir.
Eres como un demonio
con piel de cordero
asomado a la figura humana
para cubrirte las espaldas.
Te gusta mentir
y hacer del engaño un arte
pero cae antes un mentiroso que un cojo
y la gente bien lo sabe.
Y con ello no tienes más atención
que un muro levantado ante ti
para que comprendas
lo alejados que estamos por fin.

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