Me mandas a tus barbaros
a mofarse de mi trabajo,
a reírse e insultarme
por tener un poco de suerte.
Una suerte ganada
desde el primer minuto,
no llegando al final
para recoger los mejores frutos.
Y cuando ves que ignoro
todo aquello que provocas,
me sigues a donde nunca vas
para ver si te saludo.
Quién traiciona mi confianza
para sacarse un beneficio,
para mi ya no existe y ahora
cada uno a lo suyo.
Y si tuvieses dignidad
les dirías a tus palmeros,
que dejen de meterse
con quién disfruta sin egoísmo.

Deja un comentario