Mi velocidad
es mi agonía silenciada
por vivir un sueño
no apartarme del camino.
Donde los pensamientos
son como quemaduras en el alma
que nunca te va a devolver
todo aquello que fue demasiado tarde.
Te quiero
es una puerta abierta
a una calle fría y oscura
donde ya no habitas tú.
Como el dolor más profundo
que no lleva a ninguna parte
esa llamada que te arde en las manos
y bombea como un viejo corazón.

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