Y las aguas no se calmaron, los camarones siguen revueltos y no hay una sola gamba que maneje la barca, nos va a comer el tiburón.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Y las aguas no se calmaron, los camarones siguen revueltos y no hay una sola gamba que maneje la barca, nos va a comer el tiburón.