Te enfadas conmigo
cuando más deseo tus palabras
porque las guerras no se ganan
si no se comienzan.
Te aprieta el estómago
cuando no llevas la razón
y aunque necesitas tenerla
en este universo no siempre se logra.
Y si tu contrincante es
por defecto de la naturaleza mejor
no hagas bajar a la montaña
escálala.
Sellas tu silencio
como una sociedad organizada
pero no te garantiza
que obtengas una bandera de paz.
