Esta noche llegaste a mi cama
con tu cuerpo desnudo,
atándome con las sábanas
profundizando dentro de mi ser.
Esta noche me derretiste
fundiendo tu organismo con el mío,
yo era el plato tímido de la velada
tu lo más salvaje de mi ser.
Me sedujiste sin pudor alguno
me convertí en tu caballo de batalla,
haciéndome el amor hasta el amanecer
creciendo con cada orgasmo.
Eras la Reina de mi erección
ese soldado de bastos que te sería fiel,
tu usabas tu noble melocotón
para darme el azúcar de la vida…

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