Te caíste del árbol tu sola, dejaste rodar tus lagrimas como la resina del tronco herido, porque así te ha gustado sentirte en todo momento, como una loba herida intentado dar sus últimos mordiscos y aparentar con todo ello tu normalidad. Pero lo sabes bien que no has sido sincera ni contigo misma ni con tu propio corazón, esa cobardía de no decir la verdad te obliga a alejarte de la cima de esa montaña que tanto te ha costado subir, de la que te gustaría tirarte para que en algún lugar y en algún momento tu paracaídas se acerque al mio, bajando juntos al valle de la fantasía y regalarnos ese momento que tanto deseas.
Pero tu misión secreta en las puertas de tu hogar, del que te espera sin saber que cuelgas las alas de ángel muchas veces, porque el fuego y la pasión del rojo alargado de tridente y mirada sincera te motiva más que el aburrimiento, que no entender que lo que te falta no lo tienes ahí, del grito desesperado de recogerte en la estación de un tren. De gritar una noche tras otra, de volverte loca. Y no lo quieres reconocer.
Miras el reloj, esta amaneciendo, pero una musiquilla resuena en tu cabeza, no lo puedes evitar. Te levantas y me buscas, yo soy tu misión de hoy.

Deja un comentario