Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Esta mañana hablando con una escritora del otro lado del charco le comentaba que a pesar de un dolor de cabeza bestial que tenía había ocupado un buen tiempo en dejar la cueva bien fregada y desinfectada. Aprovechando el segundo día de calor, ventilar, sacudir alfombras, pasar una fregona se me hacía una misión obligada de tal manera que en pleno directo se sintió motivada por mi acción y me dijo que tan pronto acabase la comunicación se pondría a limpiar como una loca detrás de un conejo blanco.

Hace un momento he recibido un mensaje suyo diciéndome en plan telegrama: fue acabar de hablar contigo y dormirme profundamente, acabo de despertar ya limpiare otro día. Fin del mensaje. Mis ojos empezaron a humedecerse, el dolor de cabeza amortiguado por un cóctel de receta dudosa por brujas anónimas empezó a producir el efecto de la risa de tal modo que un trancazo de carcajadas se oyeron con eco por toda mi cueva.

La conclusión de todo esto que se me paso por mi cabezón fue que como bien dice el refrán : no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Si es que el que mucho duerme poca fregona pilota jajajajajajaja…

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