El temple de tu mirada
me destroza el alma,
me enseñas a volar con tus alas
y me sueltas una patada.
Me tiras al infierno
de tus besos y caricias,
pero luego me dices bajito
no puedo ser tu amor verdadero.
Y en aquella vida juntos
compartiendo camino,
solo buscabas la manera
de herirme sin dejarme huella . . .

Deja un comentario