Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Hay días que cuando todo se tiene que juntar se alinean las desgracias misteriosamente y todo concluye en un gran big bang, ya no pregunto como una tormenta puede alejar todo lo maravilloso que puede haber entre dos mundos distintos y aniquilarlos por completo, sin que una de las partes pueda ni siquiera decir adiós a esta vida. Pero los rayos fueron testigos de que cuando la energía controlada por el hombre falla y se queda a oscuras como en una cueva hace miles de años, sin tecnología, sin nada que abrigue una comunicación, te sientes violado por las fuerzas de la tierra. Y se puede aprovechar el desamparo para escapar de todo y de todos sin importar cuanto daño causas, cuanto dolor dejas tras de ti con el ruido de los truenos.
Pero también hay quien no se esconde en la cueva y se enfrenta al viento, a la lluvia espesa, a ese manto de frío que la acompaña y espera la calma, a que todo vuelva a ser un rayo de luz y lo apuñala el tiempo, algo que en su corazón sentía y temía, porque al igual que un suspiro juega con una hoja en el suelo haciéndola volar y haciéndola creer que es una mariposa, en la distancia se ilusione con la amistad verdadera. Aquella amistad que no entiende de normas, de las que sus cimientos lo soportan todo pero que no aguanta la infidelidad del juego al que somete tus miradas terminando con prisas un tornado que te hacia feliz.
Desnudando el peso mojado del alma las luces del día cubriesen el miserable ser, que las hojas que revoloteaban tapasen y dejasen una capa que permita que el tiempo pudriera el cuerpo porque no quiere ya existir, extinguirse como las tormentas de una noche de furia, de ejecutamientos fáciles, robando las ganas de vivir.
Cuantos sueños se han perdido con la riada que el embalse de la amistad no pudo recoger porque hay quien no puede separar el alma del corazón y decide abrir las compuertas para que todo se muera, se pierda en la inmensidad de un desagüe que no lleva a ninguna parte, o quizás al infierno de donde una noche de locura jamás debió salir.

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