En la noche vagan lentos los espíritus del ayer,
susurran viejos secretos que nadie quiere creer.
Crujen sombras en silencio al pasar por el umbral,
y el miedo tiembla escondido al oírlos murmurar.
Los fantasmas sin descanso cruzan muros y relojes,
con miradas transparentes y eternos corazones.
Buscan paz entre los vivos, perdidos en la neblina,
atados a un juramento que la muerte no elimina.

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