En un cuerpo grande amanece el día,
la fuerza se esconde tras cada paso,
el pulso es lento, falta la energía,
y el aire pesa como un viejo lazo.
No es falta de sueños ni de querer,
es un cansancio que vive en la piel,
el cuerpo obeso aprende a sostener
un peso interno que apaga su miel.

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