Las goteras, cansadas de caer,
deciden aprender a volar.
Desde el suelo recuerdan el techo
y suben, gota a gota, a soñar.
El charco devuelve lo perdido,
el agua desanda su edad,
llueve al revés en la casa
y el tiempo empieza a aspirar.

Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Las goteras, cansadas de caer,
deciden aprender a volar.
Desde el suelo recuerdan el techo
y suben, gota a gota, a soñar.
El charco devuelve lo perdido,
el agua desanda su edad,
llueve al revés en la casa
y el tiempo empieza a aspirar.

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