Ojalá cuando leas esto
todavía te tiemblen un poco las manos
antes de lo importante,
porque eso significa
que nunca dejaste de sentir.
Espero que hayas perdonado
más de lo que te dolió,
que ya no cargues culpas viejas
como si fueran maletas que nadie pidió empacar.
Si alguna vez te perdiste,
espero que haya sido por curiosidad
y no por miedo.
Y si te caíste,
que el suelo te haya enseñado algo
que el camino recto no supo decirte.
No te pido que seas feliz todo el tiempo,
solo que seas honesto contigo,
que no traiciones tus ganas
por encajar en silencios ajenos.
Si los sueños cambiaron, está bien.
Si algunos se rompieron, también.
Lo importante es que no te hayas roto tú
en el intento de sostenerlos.
Y si hoy dudas,
vuelve a este momento:
hubo alguien que creyó en ti
incluso sin saber cómo terminaría la historia.
Ese alguien
fui yo.

Deja un comentario