Dejarme la barba, decía,
contra el filo del reloj,
fue pacto sin condición
con la sombra que crecía.
Que nieve, viento y día
hallen nido en mi mentón;
si el mundo pierde razón,
mi barba será poesía.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Dejarme la barba, decía,
contra el filo del reloj,
fue pacto sin condición
con la sombra que crecía.
Que nieve, viento y día
hallen nido en mi mentón;
si el mundo pierde razón,
mi barba será poesía.
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