Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En la plaza se apaga la voz del vecino,
las manos se cierran, se pierde el calor,
la calle se vuelve un camino sin trino
y el miedo gobierna en lugar del amor.

Los muros separan lo que fue abrazo,
la prisa devora la antigua amistad,
se vende la risa al mejor fracaso
y el odio se viste de falsa verdad.

La mesa vacía recuerda al pasado,
cuando el pan alcanzaba para compartir,
hoy reina el silencio, rey coronado,
y arde la esperanza sin poder huir.

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