Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Después de los cincuenta, la prisa se retira,
la seducción aprende a hablar con la mirada.
Ya no promete fuegos que el viento conspira,
ofrece brasas lentas, pasión bien cuidada.

La piel guarda historias que saben encantar,
cada arruga es un verso que invita a leer.
seducir ya no es correr, sino saber esperar,
y tocar con palabras antes de morder.

Después de los cincuenta se ama con memoria,
se elige el deseo sin miedo ni culpa.
La seducción no grita, susurra la historia
de quien sabe perderse… y siempre vuelve a sí misma.

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