Si el sol tuviera envidia,
sería al verte pasar,
porque tu luz, encendida,
le enseña cómo brillar.
No caminas, vas bordando
primavera en tu andar,
y el mundo se queda mirando
cómo se aprende a amar.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Si el sol tuviera envidia,
sería al verte pasar,
porque tu luz, encendida,
le enseña cómo brillar.
No caminas, vas bordando
primavera en tu andar,
y el mundo se queda mirando
cómo se aprende a amar.
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