Por orgullo se alzó la voz,
por detalles sin valor,
la razón perdió su luz
y la amistad, su color.
Palabras dichas sin pensar,
heridas que no se ven,
una pelea sin sentido
rompió lo que estaba bien.
Ganó la rabia el debate,
nadie quiso comprender,
por tener siempre la razón
se olvidaron de querer.

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