Bajo cielos de ceniza y agonía,
Galicia tiembla al ver arder su suelo;
alas negras desgarran la bahía
y un grito humano se quiebra contra el cielo.
Del mar surge la sierpe enfurecida,
rompe torres, campanas y oración;
monjes huyen con fe casi extinguida
mientras cae fuego y sombra en procesión.
Entre humo, cruces rotas y pavor,
el pueblo corre herido hacia la luz;
mas queda en el boceto el clamor
de un reino asediado por demonios y cruz.


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