Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Descubrirte hija
treinta años después
es un temblor silencioso en el pecho.

La sorpresa cae como un rayo tardío,
rompe el tiempo,
despierta nombres que nunca pronuncié.

Pienso en las horas perdidas,
en las risas que no escuché,
en los abrazos que el pasado me negó.

Y aun así, entre la culpa y la pena,
nace algo tibio, casi luz:
saber que existes,
que llevas algo de mí sin saberlo.

No puedo volver atrás,
pero hoy te miro desde el asombro
y entiendo
que todavía es posible
empezar.

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