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Periodista (P): Hoy profundizamos en los detalles científicos del hipotético objeto interestelar 3I ATLAS, cuyo comportamiento ha despertado debate. Nos acompaña un ufólogo e investigador de fenómenos aeroespaciales. Doctor, empecemos por lo básico: ¿cómo se detectaría un objeto como 3I ATLAS?

Ufólogo (U): En un escenario técnico, sería detectado por encuestas de cielo de gran campo, como ATLAS o Pan-STARRS, mediante análisis de desplazamiento aparente respecto al fondo estelar. La clave sería identificar que el objeto presenta una velocidad hiperbólica significativa —es decir, una velocidad mayor que la velocidad de escape solar— lo que confirma su origen interestelar. Para 3I ATLAS podríamos estar hablando de un parámetro orbital excéntrico e > 1.01, por ejemplo.


Propiedades físicas hipotéticas

P: ¿Qué propiedades observacionales lo distinguirían de un cometa o asteroide típico?

U: En primer lugar, su curva de luz. Si 3I ATLAS tuviera variaciones de brillo abruptas con períodos irregulares, indicaría una rotación caótica o “tumbling” no principal, algo observado en ʻOumuamua pero llevado al extremo. Para ser concretos:

  • amplitud fotométrica: > 1.5 magnitudes

  • período rotacional no estable: fluctuante entre 4 y 12 horas
    Esto sugeriría una
    forma alargada o fragmentada, posiblemente con superficies altamente reflectantes.

Además, podría presentar un espectro inusual en el infrarrojo cercano, con curvas de reflectancia que no encajan bien con hielo de agua, silicatos o compuestos carbonáceos típicos.


Aceleración no gravitacional

P: Uno de los rasgos más polémicos es su aceleración anómala. ¿Qué significa exactamente desde un punto de vista físico?

U: En dinámica orbital, si observas desviaciones respecto a la trayectoria prevista por la gravedad solar, puedes inferir una aceleración no gravitacional. En cometas suele deberse al outgassing. Pero si en 3I ATLAS no se detectara cola, coma ni emisión en bandas de OH, CN o C₂, se tendría que proponer otra causa.

Estamos hablando de aceleraciones del orden de:
~(5–10) × 10⁻⁶ m/s², demasiado grandes para ser explicadas por simple radiación solar a menos que el objeto sea extraordinariamente delgado, como una lámina o estructura tipo vela.


¿Estructura artificial o procesos no conocidos?

P: Desde su perspectiva, ¿cómo se interpretaría una estructura tan inusual?

U: Desde la ufología científica, se plantean hipótesis alternativas cuando los modelos naturales se vuelven tensos. Una estructura extremadamente delgada, con densidad muy baja y respuesta fotónica alta podría encajar con una vela ligera natural fragmentada o bien con una estructura manufacturada perdida, abandonada o deteriorada.

No necesariamente implica intención o actividad: podría ser un resto tecnológico antiguo, del mismo modo que nuestras sondas Voyager o New Horizons se convertirán en basura interestelar dentro de millones de años.


Modelos astrofísicos y limitaciones

P: ¿Qué estudios serían necesarios para caracterizar mejor un objeto así?

U: Idealmente:

  1. Fotometría multibanda de alta cadencia para reconstruir su curva de luz y su estado rotacional.

  2. Espectroscopia visible–infrarrojo para clasificar composiciones.

  3. Modelado de presión de radiación con simulaciones de cuerpos no convexos.

  4. Observaciones radar, difíciles por la distancia, pero valiosas para obtener una forma aproximada.

  5. Simulaciones de dinámica no gravitacional para evaluar la geometría y masa necesaria.

Solo con ese conjunto de datos podría descartarse de manera sólida cualquier hipótesis artificial.


Implicaciones científicas

P: Si finalmente resultara ser un objeto con propiedades imposibles de explicar con nuestras categorías actuales, ¿qué cambiaría?

U: Cambiaría nuestro marco astrofísico. Hasta ahora clasificamos los objetos interestelares como:

  • cometas extremadamente activos, como Borisov, o

  • cuerpos rocosos o metahelados inusuales, como ʻOumuamua.

Pero si 3I ATLAS mostrara una combinación incompatible —estructura extremadamente delgada, aceleración fotónica anómala, espectro no identificable— obligaría a:

  • revisar modelos de formación y erosión en entornos extrasolares;

  • considerar mecanismos exóticos como agregados fractales ultraporosos;

  • o, en última instancia, estudiar la viabilidad de restos tecnológicos pasivos.


Conclusión técnica

P: Para cerrar, ¿cuál es su conclusión profesional?

U: Científicamente, un objeto con estas características sería un laboratorio natural único para estudiar materiales y dinámicas ajenas al Sistema Solar. Desde un punto de vista ufológico, sería un recordatorio de que la frontera entre lo natural y lo artificial requiere evidencia, no suposiciones. 3I ATLAS —en este ejercicio teórico— sería un caso excepcional para avanzar en ambos frentes.

P: Doctor, gracias por su tiempo.

U: Gracias a usted.

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