Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En la nave flotan perlas, gotas claras sin caer,
beben lento los viajeros, sin dejar una caer.
Cada sorbo es una danza, sin principio ni final,
como estrellas que se encuentran en un sueño sideral.

Agua libre y caprichosa, que se escapa al más leve guiño,
los astronautas la atrapan con precisión y algo de cariño.
En silencio va girando por la cabina sin peso,
y al beberla sienten todos que el espacio es puro beso.

Deja un comentario