En una foto duerme el tiempo herido,
la luz antigua tiembla al despertar;
rostros que el viento nunca ha vencido
vuelven del fondo para hablar.
Guardan tus ojos un verano intacto,
fijo en el marco que nunca cedió;
y aunque la vida cambie de acto,
la imagen sigue donde quedó.
Cada fotografía es puerta cerrada
que se abre sólo con mirar;
tras su cristal, la historia callada
susurra siempre al regresar.

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