El sol se apaga lento en la vencida aurora,
los siglos se deshacen en polvo que evapora,
el viento cuenta historias de lo que ya no aflora,
y el mundo queda quieto… sin nadie que lo añora.
Cayeron las ciudades en un silencio oscuro,
se hundieron los relojes en un destino duro,
y el hombre, que fue dueño de un sueño tan seguro,
halló en su propia sombra el fin de su futuro.
La tierra, fatigada de guerras y miserias,
respira al fin en calma tras tantas vidas serias;
en mares que susurran viejas y largas series,
renace un eco nuevo… de paz en sus arterias.

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