Cruje la puerta, respira el rincón,
nadie responde, y alguien me mira,
mi sombra tiembla sin dirección,
la casa calla… pero conspira.
El viento arrulla voces sin piel,
susurra nombres que no son míos,
late un reloj que no sé por qué,
si el tiempo huyó de estos desvíos.
Camino lento, contengo el temblor,
siento un aliento detrás del muro,
no hay nadie, pero el rumor
me nombra en un eco oscuro.

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