Cristales blancos,
el cuerpo se reseca,
grita la sangre.
Río de sodio,
late el corazón fuerte,
rompe sus cauces.
Sabor que engaña,
placer breve en la lengua,
dolor profundo.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Cristales blancos,
el cuerpo se reseca,
grita la sangre.
Río de sodio,
late el corazón fuerte,
rompe sus cauces.
Sabor que engaña,
placer breve en la lengua,
dolor profundo.
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