Jugábamos bajo el sol del verano,
risas y polvo cruzaban la calle,
hoy solo queda tu nombre lejano,
un eco triste que nunca se fue.
En la esquina guardé tus secretos,
donde el tiempo dejó su herida,
y entre recuerdos quietos,
te busco aún en la despedida.
Si el viento sopla, me trae tu risa,
si llueve, escucho tu voz perdida,
mi amigo, sombra que no se avisa,
presente ausente de mi vida.

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