Cuando me muera, dolerá profundo,
como se apaga una voz sincera,
será el silencio el fin del mundo,
y el alma mía la que se fuera.
Me dolerá dejar mis huellas,
los rostros, risas y promesas,
veré caer mis horas bellas,
como hojas muertas en tristezas.
Y si la muerte llega un día,
pidiendo cuenta a mi latido,
me dolerá la despedida,
más que morir, no haber vivido.

Deja un comentario