Huyen del fuego y del miedo,
dejando atrás su canción,
llevan el alma en su credo,
y el llanto por bendición.
Camino largo, sin nombre,
polvo, hambre y confusión,
pero aún el corazón del hombre
guarda un resto de ilusión.
Huyen sin mirar la espalda,
el viento borra su andar,
la esperanza nunca se salda,
mas no deja de brillar.

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