El mismo cuarto,
la luz entra distinta,
todo se mueve.
Reloj callado,
afuera gira el mundo,
yo sigo aquí.
Pasan las horas,
la silla me sostiene,
crece el silencio.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
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