Bajo un mismo techo,
dos rutinas se mezclan,
crece la calma.
Compartir la mesa,
el ruido se hace canto,
hogar despierta.
Risas y silencios,
se cruzan en la cocina,
la vida danza.
Luces apagadas,
en la quietud compartida
late el nosotros.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Bajo un mismo techo,
dos rutinas se mezclan,
crece la calma.
Compartir la mesa,
el ruido se hace canto,
hogar despierta.
Risas y silencios,
se cruzan en la cocina,
la vida danza.
Luces apagadas,
en la quietud compartida
late el nosotros.
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