Salí temprano a la calle,
la lluvia no me avisó,
y con cada nuevo detalle
mi humor más se oscureció.
El reloj siempre apurado,
me jugó la mala racha,
y el café recién comprado
se me cayó en la gabardina ancha.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Salí temprano a la calle,
la lluvia no me avisó,
y con cada nuevo detalle
mi humor más se oscureció.
El reloj siempre apurado,
me jugó la mala racha,
y el café recién comprado
se me cayó en la gabardina ancha.
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