Almorcé con desenfreno,
sin medida ni razón,
y ahora cargo en mi seno
pesadez en el pulmón.
El postre fue tentación,
la mesa un mar de abundancia,
mas me ganó la glotonería
y perdí toda elegancia.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Almorcé con desenfreno,
sin medida ni razón,
y ahora cargo en mi seno
pesadez en el pulmón.
El postre fue tentación,
la mesa un mar de abundancia,
mas me ganó la glotonería
y perdí toda elegancia.
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