En la tierra humilde esperan,
sin codicia ni ambición,
las patatas siempre obran
con callada compasión.
No presumen ni se ofenden,
ni envidian al buen tomate,
con su piel sencilla entienden
que la vida es buen combate.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
En la tierra humilde esperan,
sin codicia ni ambición,
las patatas siempre obran
con callada compasión.
No presumen ni se ofenden,
ni envidian al buen tomate,
con su piel sencilla entienden
que la vida es buen combate.
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