Cruzan los ojos,
sin hablar ya lo dicen:
algo ha nacido.
Miradas cruzan,
como espadas brillantes.
Nadie se rinde.
Trenes que se van,
en la estación dos ojos
se dicen adiós.
Silencio tibio,
tus ojos y los míos
se reconocen.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Cruzan los ojos,
sin hablar ya lo dicen:
algo ha nacido.
Miradas cruzan,
como espadas brillantes.
Nadie se rinde.
Trenes que se van,
en la estación dos ojos
se dicen adiós.
Silencio tibio,
tus ojos y los míos
se reconocen.
Deja un comentario