Prometen vida perfecta,
con sonrisas de alquiler,
pero su alma está sujeta
al precio de un cartel.
Venden dieta, piel y humo,
sin pudor ni convicción,
y si el lucro está en el rumbo,
no hay verdad en su canción.
No hay causa que los conmueva
si no hay pago en la función;
la mentira es su moneda,
la codicia, su nación.

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