Estalló en sombras la luz sin razón,
una supernova en mi pecho ardía,
rompió los cielos de mi corazón,
y el alma entera se me incendiaría.
Su resplandor, cruel y celestial,
barrió mis sueños con su llamarada,
dejó cenizas de amor sin igual
y una galaxia ya desolada.

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