Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Con manos al aire y gran devoción,
imagino teclas con el corazón.
No hay piano aquí, sólo mi intención,
y un vals que flota sin dirección.

Mis dedos danzan sin dar un sonido,
el silencio ríe, cruel y escondido.
Mas mi alma toca, fiel, sin ruido,
una sonata que nadie ha oído.

Frente al vacío, me siento a soñar,
tocando un piano que sabe volar.
Tal vez no suene, pero al pulsar,
la música empieza a imaginar.

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