Nos gritan desde cada esquina,
con brillo falso y voz de trampa,
promesas vanas nos enciman
y el alma venden por la estampa.
Invaden sueños, tiempo y calma,
detrás de todo están mirando,
con manos frías roban el alma,
y en nuestra sed van lucrando.
No es arte, es ruido disfrazado,
deseo muerto en envoltura.
El mundo entero está cegado
por su mentira a plena altura.

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