En julio la lluvia no avisa,
la ropa se empapa en su danza,
bajo el sol que apenas desliza
un rayo de tibia esperanza.
Gotea la soga en la esquina,
camisas sin prisa se secan,
el viento las mueve y adivina
historias que al cielo se acercan.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
En julio la lluvia no avisa,
la ropa se empapa en su danza,
bajo el sol que apenas desliza
un rayo de tibia esperanza.
Gotea la soga en la esquina,
camisas sin prisa se secan,
el viento las mueve y adivina
historias que al cielo se acercan.
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