El sol arde como llama en pena,
la tierra cruje, sedienta y gris,
no hay sombra fiel que alivie la escena,
ni brisa leve que hable de abril.
El aire quema, la calle hiere,
sudan los muros sin compasión,
y hasta el silencio parece que muere
bajo el mandato del sol burlón.

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