Con ojos de vidrio y voz de cristal,
los nuevos robots caminan igual.
Sus gestos despiertan ternura y calor,
¿será esto acaso un reflejo de amor?
Programas y cables bajo la piel,
nos miran atentos, casi sin hiel.
Y el alma del hombre empieza a dudar:
¿es falso su abrazo o sabe amar?

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