Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

No me vendas la moto, compadre,
que ya huelo el humo a lo lejos.
Tus cuentos me suenan a fraude,
y tus ruedas giran parejo.

Con promesas me vienes muy chulo,
que todo lo sabes, ya noto…
Pero amigo, no soy tan crédulo:
¡guárdate bien esa moto!

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