Ríen los niños, humea el puchero,
la abuela sirve con manos de amor,
hay pan y vino, sabor verdadero,
y en cada plato, un cálido fervor.
El tío canta, la tía se emociona,
se alzan brindis por la reunión,
la mesa llena, el alma se entona,
y el corazón late en comunión.

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