Yema que estalla,
la sal danza en el borde,
chisporrotea el sol.
Patatas crujen,
bajo el peso dorado
del huevo tibio.
Aceite y calma,
el tiempo se detiene
en cada bocado.
Pan en la mano,
remojo en el milagro
de yema viva.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Yema que estalla,
la sal danza en el borde,
chisporrotea el sol.
Patatas crujen,
bajo el peso dorado
del huevo tibio.
Aceite y calma,
el tiempo se detiene
en cada bocado.
Pan en la mano,
remojo en el milagro
de yema viva.
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