Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Conviven dos cuerpos, distantes, callados,
miradas vacías, gestos olvidados.
La casa es un eco sin fuego ni flor,
comparten la vida, les falta el amor.

La cena es costumbre, la risa no está,
la cama es frontera que nadie cruzará.
Dos almas atadas sin fe ni calor,
rehenes del tiempo, prisioneros sin sol.

El roce es rutina, ya no es conexión,
palabras medidas sin una emoción.
Se finge un nosotros que un día existió,
pero en sus latidos ya nada quedó.

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